Introducción 

La relajación no es solo una práctica de bienestar: es una herramienta terapéutica con efectos tangibles en la salud emocional, física y cognitiva de las personas. En el caso de las personas con discapacidad intelectual (DI), estos beneficios se vuelven aún más relevantes. La exposición continua a situaciones de sobreestimulación, dificultad para interpretar y expresar emociones, y altos niveles de estrés pueden generar desequilibrios que afectan la calidad de vida. Por ello, implementar técnicas de relajación adecuadas al perfil cognitivo, sensorial y comunicativo de cada persona con DI es una estrategia clave en contextos educativos, clínicos y familiares. 

Este artículo reúne evidencia científica actualizada sobre las técnicas de relajación más efectivas en personas con distintos niveles de discapacidad intelectual, y propone una mirada integral centrada en el bienestar. 

 

Relajación guiada: reduciendo ansiedad y mejorando autoestima 

Una de las intervenciones con resultados más consistentes es la relajación guiada. Bouvet y Coulet (2016) llevaron a cabo un estudio en un centro de empleo protegido con adultos con DI leve y moderada. Aplicaron un programa de 10 sesiones de relajación con instrucciones verbales, ejercicios respiratorios y visualización positiva. El grupo experimental mostró una disminución significativa de la ansiedad (d = –0.72), así como mejoras notables en autoestima (d = 1.03) y regulación emocional (d = 1.3), medidas mediante escalas estandarizadas. El grupo control no presentó variaciones (Bouvet & Coulet, 2016). 

Este enfoque destaca la importancia de crear espacios protegidos donde la persona pueda escuchar su cuerpo y autorregular su respuesta emocional, algo especialmente valioso en contextos laborales o formativos donde la presión suele ser alta. 

 

Relajación conductual: efectos sobre el rendimiento cognitivo 

Más allá de los efectos emocionales, la relajación puede tener un impacto directo en funciones cognitivas como la atención y la memoria. En un estudio clásico, Lindsay y Morrison (1996) compararon dos grupos de adultos con DI severa: uno recibió entrenamiento conductual en relajación (posturas físicas, disminución del tono muscular, respiración lenta), y otro participó en sesiones pasivas de lectura. El grupo que recibió relajación mostró mejoras claras en tareas de memoria a corto plazo y aprendizaje incidental (Lindsay & Morrison, 1996). 

Esto demuestra que el estado de activación fisiológica tiene un papel decisivo en el desempeño cognitivo, y que incluso sin intervención verbal, el cuerpo puede ser la vía de entrada al equilibrio mental. 

 

Masajes y entornos multisensoriales: calmar desde lo sensorial 

Para personas con DI profunda o comunicación muy limitada, las estrategias que se basan en el cuerpo y los sentidos son especialmente valiosas. Chan y Chien (2017) realizaron un ensayo controlado aleatorizado con residentes institucionalizados con DI severa y profunda. Aplicaron sesiones de masaje terapéutico en entornos multisensoriales (luces suaves, música relajante, texturas) y observaron una transición sistemática hacia estados de menor activación física, mayor receptividad y reducción de conductas autoestimulatorias.  

Aunque los cambios no fueron radicales a corto plazo, los autores destacan el potencial de este tipo de técnicas para establecer estados previos de calma que luego permitan una mejor participación en actividades educativas o de cuidado. 

 

Yoga, mindfulness y movimiento expresivo 

La combinación de respiración consciente, estiramiento físico y atención plena puede adaptarse exitosamente a contextos educativos. En un estudio de intervención con niños con DI leve en programas escolares, se incluyeron actividades como yoga adaptado, ejercicios de atención plena y movimiento libre estructurado. Las sesiones se realizaron dos veces por semana durante 10 semanas. Se observó una mejora en la regulación emocional, mayor permanencia en las tareas escolares y reducción del estrés autoinformado (Sitar, 2018). 

Estas técnicas son especialmente útiles en la infancia, ya que combinan lo lúdico con lo terapéutico y favorecen una relación positiva con el propio cuerpo. 

 

Biofeedback y relajación muscular progresiva 

En personas con DI moderada y severa, combinar señales externas (como sonidos o luces suaves) con relajación muscular progresiva ha mostrado resultados eficaces. Calamari et al. (1987) aplicaron un protocolo de relajación multicomponente a 32 personas con DI. El entrenamiento incluyó instrucciones corporales simples, retroalimentación sensorial (biofeedback auditivo) y refuerzo positivo modelado. Los resultados indicaron una reducción significativa en la activación muscular (medida por electromiografía) sin diferencias atribuibles al nivel cognitivo (Calamari et al., 1987). 

Esto reafirma que la relajación puede diseñarse para cualquier nivel de funcionamiento, siempre que se ajusten los estímulos y los canales de comunicación. 

Técnicas respiratorias: regulación desde el ritmo vital 

La respiración es uno de los canales más accesibles y potentes para inducir calma fisiológica. En intervenciones recientes en centros de día, se han empleado secuencias respiratorias rítmicas (inhalar 4 segundos, exhalar 6) acompañadas de elementos visuales como globos o pañuelos. Estas estrategias han permitido que personas con DI moderada puedan autorregular estados de excitación o angustia de forma autónoma y en poco tiempo (Bouvet & Coulet, 2016; Morrison & Lindsay, 1997). 

Aunque simples, estas técnicas deben ser enseñadas de forma sistemática, repetida y con apoyo visual y corporal. La clave está en integrar estos ejercicios como parte de la rutina diaria, no como respuesta puntual a una crisis. 

 

Reducción de ansiedad y beneficios sostenidos 

Más allá del momento puntual de calma, la práctica regular de técnicas de relajación puede tener beneficios sostenidos. En una réplica longitudinal del estudio de Lindsay y Morrison, se observó que los participantes que mantenían una rutina de relajación semanal presentaban mejoras constantes en la autopercepción emocional y el rendimiento en tareas cotidianas (Morrison & Lindsay, 1997). 

Esto refuerza la necesidad de considerar la relajación no como intervención puntual, sino como parte estructural del cuidado integral. 

 

Recomendaciones para la implementación 

  • Evaluar la vía más accesible: táctil, auditiva, visual, corporal o verbal, según el perfil sensorial y comunicativo de la persona. 
  • Evitar la sobreestimulación: reducir estímulos en el entorno y usar señales claras y previsibles. 
  • Validar emocionalmente: evitar que la relajación sea percibida como castigo o “modo de control”, sino como acto de cuidado. 
  • Repetición y rutina: cuanto más predecible sea el ejercicio, más eficaz se vuelve. 
  • Acompañamiento emocional: las personas con DI necesitan no solo instrucciones, sino una presencia afectiva que sostenga. 

 

Conclusión 

Las técnicas de relajación, cuando se adaptan adecuadamente, pueden tener un impacto profundo en la vida de las personas con discapacidad intelectual. Más allá del alivio inmediato, permiten construir un estado basal de mayor regulación, foco y bienestar. Desde lo corporal hasta lo emocional, desde lo sensorial hasta lo cognitivo, relajarse es una vía de acceso al bienestar que debe ser accesible para todos. El reto no está en que la persona “encaje” en la técnica, sino en que la técnica se ajuste a la persona. 

 

Autores: Yone Castro, Olga Rodríguez

 

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Referencias

Bouvet, C., & Coulet, A. (2016). Relaxation therapy and anxiety, self-esteem, and emotional regulation among adults with intellectual disabilities. Journal of Intellectual Disabilities, 20(3), 228–240. https://doi.org/10.1177/1744629515605942  

Calamari, J. E., Geist, G., & Shahbazian, M. (1987). Evaluation of multiple component relaxation training with developmentally disabled persons. Research in Developmental Disabilities, 8(1), 55–70. https://doi.org/10.1016/0891-4222(87)90040-0  

Chan, J., & Chien, W. (2017). A randomised controlled trial on evaluation of the clinical efficacy of massage therapy in a multisensory environment for residents with severe and profound intellectual disabilities. Journal of Intellectual Disability Research, 61(6), 532–548. https://doi.org/10.1111/jir.12377  

Lindsay, W., & Morrison, F. (1996). The effects of behavioural relaxation on cognitive performance in adults with severe intellectual disabilities. Journal of Intellectual Disability Research, 40(Pt 4), 285–290. https://doi.org/10.1046/J.1365-2788.1996.770770.X  

Morrison, F., & Lindsay, W. (1997). Reductions in self-assessed anxiety and concurrent improvement in cognitive performance in adults who have moderate intellectual disabilities. Journal of Applied Research in Intellectual Disabilities, 10(1), 33–40. https://doi.org/10.1111/J.1468-3148.1997.TB00003.X  

Sitar, S. (2018). Relaxing activities for children with mild intellectual disabilities in the after-school program. [Estudio de caso]. Recuperado de: https://www.semanticscholar.org/paper/Relaxing-activities-for-children-with-mild-in-the-Sitar/743299d79a7f8113402553f6022bbeb071a7f032?utm_source=consensus