Como si de una receta se tratase hablamos de un “nuevo” paradigma en Atención Temprana. Una nueva forma de entenderla y comprenderla, desde la teoría y la práctica, donde la familia es protagonista y se desarrolla en el entorno cotidiano, con las personas que forman parte de su día a día. ¿Nuevo?, no exactamente. Lleva varias décadas a sus espaldas, sin embargo, sigue sorprendiendo, por lo efectiva que es y por lo bien que nos sienta a todos, grandes y pequeños, familias y profesionales. 

Y si es tan buena ¿por qué no es la práctica más extendida? Quizás, no nos lo han ofrecido directamente o no era la forma de trabajar en nuestro entorno conocido. Quizás, hemos confiado y seguido procedimientos ya establecidos sin cuestionar si existen otras posibilidades de hacer para obtener nuevos resultados. Quizás, nos siga costando saber cómo ampliar el foco más allá del bebé, el niño o la niña para generar un impacto mayor en todos los agentes implicados. Ponemos mucha atención en la criatura, mientras que los verdaderos protagonistas son la familia y los entornos a los que pertenecen (barrio, escuela, comunidad, etc.) 

Puede ser que estés pensando que con la familia has contado siempre. A continuación, visibilizamos de forma explícita a que nos referimos con Prácticas Centradas en la Familia o Prácticas Recomendadas en Atención Temprana. El mayor valor de estas letras reside en hacerte llegar lo valioso que son estas prácticas y puedas contar con información para tomar tus mejores decisiones en lo relativo a obtener los mejores resultados que llegan a Atención Temprana porque sus hijos presentan algún desafío permanente o puntual en su desarrollo o están a las puertas de un mundo que les resulta ajeno. Velaremos por promover el pleno desarrollo de cada criatura y el bienestar de todos los miembros, el tuyo, también. 

El término de Atención Temprana (AT) en España comienza a desarrollarse en la década de los 70, antes recibía otro nombre “estimulación precoz” o “intervención temprana”. El cambio fue necesario, no sólo lingüístico, también metodológico. En los antecedentes de la atención temprana, el ámbito de actuación ha estado limitado y basado en la relación terapéutica que se establecía entre el profesional y el niño o la niña. Confirmando que la criatura pasa la mayor parte de su tiempo en su casa, con su familia, en la escuela, en definitiva, con sus cuidadores principales las mejores prácticas en atención temprana nos orientan a trabajar con la criatura y su familia en los entornos naturales, Fernández Valero (2020). 

El enfoque y modelo de intervención por tanto deja de estar centrado en el déficit, en lo que la persona “no es capaz de hacer”, para centrarse en un modelo social que sitúa a la familia en el centro de la intervención. Identificamos la forma más efectiva ayudando en el “cómo apoyar”, a la familia y al entorno en el que se desarrollan, para generar competencias facilitando la independencia del profesional experto y mejorando su calidad de vida de todos los miembros de la unidad familiar. 

“Cambiar tu mirada para entender la atención temprana puede cambiar tu mundo” 

El objetivo principal de la AT es que las criaturas que presentan un trastorno en el desarrollo o que tengan el riesgo de padecerlo, reciban un apoyo considerando el aspecto biopsicosocial, para potencializar sus capacidades, integrarse con la familia, la escuela y la sociedad, así como lograr la autonomía 

Proponemos la definición de AT propuesta por Dunst y Espe-Sherwindt (2017), dado que recoge de forma clara quién es el proveedor y el receptor, así como en qué consiste destacando que se trata de: 

“Los diferentes tipos de apoyo a la crianza de los hijos que brindan los profesionales de primera infancia y otros miembros de redes sociales, que proporcionan a los padres el tiempo, la energía, los conocimientos y las destrezas necesarias para involucrar a sus hijos en las oportunidades cotidianas de aprendizaje infantil que promueven y mejoran la confianza y la competencia tanto del niño como de los padres” (p.831)   

Quizás, en este momento la visión que tenías de la implicación y el papel de la familia se parece o se aleja. Por eso queremos especificar en qué consiste una Práctica Recomendada. Las Prácticas Recomendadas (PR), fueron desarrolladas para guiar a profesionales y familiares sobre las maneras más efectivas de mejorar los resultados de aprendizaje y promover el desarrollo de niños y niñas menores de 5 años a los que se les ha diagnosticado una dificultad en su desarrollo o pueden estar en peligro de tenerla, División Early Childhood (2014). El propósito de este grupo de trabajo persigue ayudar a cerrar la brecha entre la investigación y la práctica al resaltar las prácticas que se ha demostrado que producen mejores resultados en niños menores con discapacidades, sus familiares y el personal que los atiende. Por ello sabemos que son aquellas que tienen un mayor impacto sobre los resultados y obtienen el máximo rendimiento, están respaldadas por la investigación, los valores y la experiencia, representan la amplitud de áreas y la globalidad del niño (dejamos de dividir al niño por áreas, le reconocemos desde la globalidad), son observables (se pueden medir y cuantificar), no son propias de una discapacidad o condición específica (nos enfocamos en la participación, la autonomía y las relaciones sociales), se pueden implementar en todos los ambientes incluidos los ambientes naturales e inclusivos (no necesitan una sala específica de terapia), y se basan en lo que es habitual en el entorno natural de los niños con desarrollo típico (donde ir a terapia no tiene más peso que ir al parque por la tarde) 

Os invitamos a que no dejéis de probar nuevos sabores y formas de hacer por si quisierais incorporarlos en vuestro día a día.  Las Prácticas centradas en la Familia se cocinan a fuego lento pero los resultados impactan en todas las personas que participan de ellos. 

 

Autores: Diana Nieto (Equipo Recrea) y Olga Rodríguez.

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Referencias 

  • Dunst, C.J y Espe-Sherwindt, M. (2017). Contemporary early intervention models, research and practice for infants and toddlers with disabilities and delays. En J. M. Kauffman; D. P. Hallahan y P.C. Pullen (Eds). Handbook of special education (2nd ed.), pp. 831-849. New York: Taylor & Francis.
  • Fernandez-Valero, R., Serrano, A.M., McWilliam, R., y Cañadas, M., (2019). Relación entre la calidad de los servicios de atención temprana y el empoderamiento de la familia (Tesis Doctoral. Universidade do Minho, (Braga) – Portugal.