El acceso a la educación superior para personas con discapacidad intelectual (DI) constituye una de las dimensiones más relevantes de la inclusión educativa y de la garantía del derecho a la educación para todas las personas. A pesar de que la normativa internacional reconoce dicho derecho, en la práctica persisten barreras que impiden su pleno ejercicio. En este artículo se analiza el contexto, las barreras principales, las buenas prácticas emergentes, con especial atención al programa Promentor, y se proponen claves para avanzar hacia una educación universitaria realmente inclusiva para este colectivo. 

Contexto y fundamentos

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) de las Naciones Unidas establece en su artículo 24 el derecho de las personas con discapacidad a una educación inclusiva en todos los niveles, incluyendo el superior. Este mandato compromete a los Estados a asegurar un sistema educativo que “no excluya” por motivo de discapacidad y que ofrezca ajustes razonables para garantizar la igualdad de oportunidades. Aunque la norma existe, para las personas con DI este derecho se encuentra aún poco materializado en la educación superior.

Por otra parte, la revisión de Fernández-Batanero et al. (2022) señala que, aunque la literatura general sobre discapacidad en la universidad crece, los estudios específicos sobre DI siguen siendo escasos, lo que evidencia una necesidad de profundizar en este ámbito. De esta forma, el marco legal y teórico converge en afirmar que las personas con DI tienen el mismo derecho de acceso a la educación superior que sus compañeros sin discapacidad, pero la realidad muestra un desfase entre normativa y práctica. 

Barreras al acceso y participación

La investigación ha identificado múltiples barreras que dificultan el acceso de estudiantes con discapacidad, y en particular con discapacidad intelectual, al entorno universitario. A continuación, se presentan algunas de las más relevantes: 

· Infraestructura, accesibilidad y ajustes físicos y tecnológicos

En muchos campus universitarios las instalaciones no están adaptadas para personas con necesidades específicas de movilidad, orientación, acceso a recursos adaptados o tecnología de apoyo. La revisión de Fernández-Batanero et al. (2022) apuntó que la infraestructura es una de las categorías más frecuentes de barreras al acceso. Aunque esta categoría aplica a todas las discapacidades, para personas con DI se añade la necesidad de apoyos tecnológicos, adaptaciones cognitivas o arquitectónicas que permitan un entorno de aprendizaje accesible.

· Metodologías de enseñanza y procesos de aprendizaje

Las metodologías tradicionales de enseñanza superior no siempre contemplan la diversidad de los estudiantes; los docentes pueden no estar preparados para adaptar contenidos, formas de evaluación o ritmo de aprendizaje. Maxwell (2024) indica que, para los estudiantes con DI, la falta de pedagogías inclusivas —por ejemplo, el diseño universal para el aprendizaje— dificulta su participación plena. En este sentido, Corby et al. (2022) advierten que el diseño de los programas universitarios rara vez parte de la premisa de incluir a personas con DI, lo que genera un desfase entre expectativas y realidad. 

· Actitudes, cultura institucional y expectativas

Las actitudes de la institución, del profesorado y de los propios estudiantes son factores clave. Si prevalece una cultura segregadora, o si se considera que la DI “no es compatible” con estudios superiores, se genera un ambiente excluyente. I Sala-Bars (2023) subraya cómo las perspectivas de los propios estudiantes con DI reflejan que “no sentirse parte” del entorno académico es una barrera significativa. Por tanto, la inclusión no se limita a la presencia física de alumnado con DI, sino a su participación real, su sentido de pertenencia y su voz en la institución. 

· Falta de programas específicos y modelos de apoyo

Para muchas personas con DI, el acceso requiere estructuras de apoyo: tutores especializados, mentores, programas adaptados, recursos de transición previos al ingreso… Sin estas estructuras, el salto a la universidad puede resultar excesivo. Gasset (2016) documenta experiencias en Canadá y otros países donde los programas de educación superior adaptados para personas con DI han sido pioneros y han demostrado la necesidad de un acompañamiento extra. En suma, la conjunción de barreras físicas, pedagógicas, culturales e institucionales explica por qué, aunque exista el derecho formal, el acceso real sigue siendo limitado. 

Buenas prácticas y modelos emergentes

Ante dichas barreras, van emergiendo estrategias que demuestran que es posible avanzar. Algunos ejemplos: 

  • Programas universitarios diseñados para personas con DI que se integran en campus convencionales, con ajustes razonables, apoyo de mentores, participación con otros estudiantes sin discapacidad y orientación hacia la vida laboral y social. Gasset (2016) describe dichos programas y destaca que la experiencia ha sido replicada en varios países. 
  • O’Callaghan et al. (2025) describen un “modelo de co-aprendizaje” en la universidad irlandesa en la que estudiantes con DI y sin DI aprenden juntos, promoviendo no sólo la inclusión del primero sino un entorno verdaderamente compartido que beneficia a toda la comunidad estudiantil. 
  • La revisión de Grigal (2021) —aunque centrada en Estados Unidos— aporta claves de política, práctica y futuro que pueden trasladarse a otros contextos: entre ellas la importancia de la transición, de la planificación de ruta al empleo, de la colaboración entre universidad y servicios de discapacidad, y de la formación del profesorado. Estas experiencias muestran que la inclusión de estudiantes con DI en la educación superior no debe entenderse como “un bono adicional” sino como una cuestión de derechos, de calidad educativa para todos y de transformación institucional. 

Caso de estudio: el Programa Promentor de la Fundación Prodis

Un ejemplo destacado en España es el Programa Promentor de la Fundación Prodis, en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Este programa aporta un modelo estructurado que permite ver en detalle cómo se puede articular el acceso a la educación superior para personas con DI. 

Orígenes y estructura

El Programa Promentor fue creado en 2005 por la Fundación Prodis junto a la UAM, como pionero en España, al tratarse de un título propio universitario dirigido a jóvenes con discapacidad intelectual. El objetivo principal es proporcionar una formación laboral adaptada a las necesidades individuales de cada alumno, promoviendo la adquisición de habilidades y competencias que redundan en una mayor empleabilidad (Fundación Prodis, s. f.).

Plan de estudios y metodología

Según la memoria del curso 2023-2024, el programa consta de formación teórica dividida en dos cursos académicos, y un Practicum en el segundo curso, con metodología de Empleo con Apoyo (ECA). Además, se emplea como recurso pedagógico el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) y plataformas digitales como Moodle y Google Meet para garantizar accesibilidad y flexibilidad. El plan de estudios contempla 120 ECTS (créditos) y abarcaría tanto contenidos académicos como prácticas profesionales adaptadas.  

Impacto y resultados

La memoria del curso 2023-2024 indica que han pasado por sus aulas 253 estudiantes de los cuales un 87 % están trabajando en empresa ordinaria o en el centro especial de empleo vinculado a la Fundación Prodis. Este dato es relevante porque evidencia que la formación superior adaptada contribuye de forma tangible a la empleabilidad y la inclusión profesional de personas con DI. Además, el programa ha sido replicado en más de 30 universidades nacionales y en una institución internacional.  

Buenas prácticas que aporta Promentor

  • Integración real en el entorno universitario: los estudiantes comparten campus, actividades y recursos como cualquier otro alumno, lo que favorece la pertenencia al entorno académico. 
  • Apoyos sistemáticos: cada alumno cuenta con mediador laboral durante las prácticas, lo que facilita la transición al mundo laboral real. 
  • Conexión formación-empleo: el curso práctico (practicum) se realiza en empresa ordinaria, con tareas adaptadas pero significativas, lo cual fortalece la relación entre educación superior y mercado de trabajo. 
  • Metodología accesible y adaptativa: el programa utiliza el DUA, apoyo digital y adaptaciones que permiten al alumnado avanzar con ritmos y recursos adecuados a sus necesidades. 
  • Evaluación y seguimiento: la existencia de memoria anual y sistema de evaluación permite mejorar continuamente el programa. 

Limitaciones y desafíos del programa

Aunque Promentor es un programa avanzado, los desafíos persisten: la demanda aún es mucho mayor que la oferta (las plazas son limitadas), el coste económico y de apoyo puede ser elevado, y el modelo implica una coordinación estrecha entre universidad, entidad social y empresa que requiere recursos. Además, replicar el programa en otras universidades exige adaptación local, formación docente y cultura institucional que siempre está presente. 

Claves para avanzar hacia una mayor inclusión

A partir del análisis resulta posible identificar algunos ejes estratégicos para mejorar el acceso de las personas con DI a la educación superior: 

  • Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) y ajustes razonables: Incorporar desde la planificación curricular y organizativa entornos que garanticen la accesibilidad cognitiva, flexible en ritmo, formas de evaluación y modalidades de participación. Este enfoque beneficia no solo al alumnado con DI sino a toda la comunidad. 
  • Formación del personal docente y sensibilización institucional: Es fundamental que profesorado, equipo de apoyo y administración conozcan las necesidades de estudiantes con DI, adopten actitudes positivas y sepan gestionar apoyos específicos. 
  • Programas de transición y acompañamiento individualizado: Facilitar la entrada al entorno universitario mediante tutorías, mentorías, programas puente (antes del ingreso) o módulos preparados para que la persona con DI comprenda la dinámica del campus, los procesos académicos y su potencial papel. 
  • Participación activa y voz del alumnado con DI: Garantizar que el diseño, implementación y evaluación de los programas incluyan a las propias personas con DI como sujeto activo. Ello refuerza su sentido de pertenencia, su empoderamiento y contribuye a legitimar los procesos. 
  • Construcción de entornos colaborativos e inclusivos: Incluir al alumnado sin DI en experiencias mixtas de aprendizaje, promover relaciones de apoyo entre pares, fomentar la pertenencia al campus y extinguir la lógica de grupos “separados”. La experiencia del Programa Promentor lo demuestra. 
  • Vinculación con el mundo laboral y la vida independiente: Uno de los motivos por los que la educación superior para personas con DI es relevante es que abre puertas a un empleo más digno, mayores niveles de autonomía y participación social plena (I Sala-Bars, 2023) De esta manera, el centro educativo se convierte en una plataforma de inclusión social y profesional, más allá del “título”, fomentando también una visión de ciudadanía activa. 

Consideraciones finales

El acceso de personas con discapacidad intelectual a la educación superior es un reto que convoca derechos, políticas educativas, prácticas institucionales y cultura universitaria. Aunque persisten importantes barreras —físicas, pedagógicas, culturales, organizativas—, las experiencias emergentes demuestran que la inclusión es viable y beneficiosa para todos los actores implicados. 

Es importante recordar que la inclusión no significa simplemente “aceptar” a estudiantes con DI en cursos ordinarios sin adaptación, sino transformar los entornos de aprendizaje para que respondan a la diversidad y promuevan la participación plena. Las universidades que avanzan en este sentido no solo cumplen un mandato legal o moral, sino que refuerzan su calidad educativa, su diversidad y su capacidad de innovación. 

Para avanzar hacia un sistema universitario verdaderamente inclusivo para personas con DI se requiere voluntad institucional, asignación de recursos, colaboración intersectorial (entre universidad, servicios de discapacidad, empleadores) y una visión que conciba la diversidad como enriquecimiento y no como problema. En definitiva, garantizar el acceso supone no solo abrir las puertas del campus, sino transformar los pasillos, los métodos, las relaciones y las expectativas que allí se generan. 

Referencias

Corby, D., King, E., Petrie, M., Reddy, S., Callan, A., & Andersen, T. (2022). Making a case for the inclusion of people with intellectual disabilities in higher education. Disabilities, 2(3), 415-427. https://doi.org/10.3390/disabilities2030029 

Sala-Bars, I., Moriña, A., Casas, A., & Van Der Mel, L. (2023). Reasons and External Factors That Influence Access to University and Job Placement Programs for Individuals with Intellectual Disability. Behavioral Sciences, 13(9), 745. https://doi.org/10.3390/bs13090745 

Gasset, D. I. (2016). Inclusion of people with intellectual disabilities in university programmes. Revista de Investigación en Educación, 14(3), 743-762. Recuperado de: https://revistas.usal.es/index.php/02101696/article/download/scero20164742743/17656 

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Izuzquiza Gasset, D., & Rodríguez Alejandre, O. (2014). El Programa Promentor. Una década en la Universidad Autónoma de Madrid formando a jóvenes con capacidades diferentes. En A. Calvo Salvador, C. Rodríguez Hoyos, & I. Haya Salmón (Coords.), Investigar para acompañar el cambio educativo y social: el papel de la Universidad (pp. 431-440). ISBN 978-84-697-1382-2. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7918793 

Maxwell, N. (2024). Inclusive education for people with intellectual disabilities in higher education. Pedagogia i Treball Social: Revista de Ciències Socials Aplicades, 13(1), 34-44. https://doi.org/10.33115/udg_bib/pts.v13i1.23026   

O’Callaghan, E., Leane, M., Maxwell, N., & Busteed, E. (2025). Inclusive higher education for people with intellectual disability: obligations for higher education institutions under the United Nations Convention on the Rights of Persons with Disabilities. Higher Education. https://doi.org/10.1007/s10734-025-01536-7 

Fundación Prodis. (s. f.). Programa Promentor Título Propio Universitario. Recuperado de https://fundacionprodis.org/programas/formacion-para-la-inclusion-laboral/promentor-titulo-propio-universitario/ 

Fundación Prodis. (2023). Memoria Programa Promentor Curso 2023-2024. Recuperado de https://fundacionprodis.org/wp-content/uploads/2024/07/Memoria-Programa-Promentor-23-24.pdf