Taxonomía de Bloom

En 1948, un conjunto de pedagogos de la Escuela de Chicago sugirió la creación de un sistema para categorizar metas y propósitos en la educación. A partir de esta idea, se definieron tres áreas clave: cognitiva, afectiva y psicomotora. El área cognitiva fue elaborada por el Dr. Benjamin Bloom en educación en 1956, razón por la cual se le denomina “Taxonomía de Bloom“.

El objetivo central de esta taxonomía es evaluar el aprendizaje alcanzado y asegurar el cumplimiento de los objetivos propuestos. También se utiliza para formular objetivos tanto generales como específicos en investigaciones. La taxonomía de Bloom se caracteriza por su estructura jerárquica, que va de lo más básico a lo más complejo. Esta característica subraya la relevancia de integrar la taxonomía en la definición de objetivos generales y específicos en investigaciones. (Peñazola-Carreón et al., 2022).

Según Cuenca et al., (2021) Esta taxonomía se estructura en niveles de pensamiento, comenzando con Habilidades de Pensamiento de Orden Inferior (LOTS) que incluyen Conocimiento, Comprensión y Aplicación, y avanzando hacia Habilidades de Pensamiento de Orden Superior (HOTS) como Análisis, Síntesis y Evaluación.

La taxonomía cognitiva de Bloom contiene seis niveles de complejidad creciente los cuales son: Conocimiento, Comprensión, Aplicación, Análisis, Síntesis y Evaluación con subniveles identificados. El desempeño en cada nivel depende del estudiante en el nivel o los niveles precedentes. Por ejemplo, para la evaluación del nivel más alto el estudiante debe estar en capacidad de que comprenda, aplique, analice, sintetice y finalmente evalué la información adquirida (Barcia Menéndez, et al., 2017). A continuación, se explican un poco más en profundidad estos niveles:

  • Conocimiento: Esta etapa implica la habilidad de memorizar y recordar datos y conceptos sin alterarlos. Incluye la repetición de términos, hechos, convenciones, tendencias, clasificaciones, criterios, metodologías, principios y teorías en su forma original.
  • Comprensión: Se centra en la capacidad de entender el material, lo que incluye la traducción, interpretación y extrapolación de la información. Aquí, el estudiante debe ser capaz de explicar relaciones, evaluar criterios y comprender metodologías y generalizaciones.
  • Aplicación: Esta fase se relaciona con la utilización de conocimientos adquiridos en situaciones nuevas y concretas. Implica la resolución de problemas mediante la aplicación de teorías, reglas y métodos aprendidos.
  • Análisis: Consiste en descomponer materiales o conceptos en sus componentes, identificando y evaluando sus relaciones y estructuras organizativas. Incluye el análisis de elementos, la identificación de relaciones y la comprensión de la organización de los problemas.
  • Síntesis: Esta etapa implica combinar partes o elementos para formar un todo coherente. Requiere la creación de planes, el desarrollo de relaciones para explicar datos, la deducción de proposiciones y la construcción de modelos o estructuras.
  • Evaluación: Se refiere a la capacidad de emitir juicios sobre el valor de materiales y métodos. Incluye la realización de juicios basados en criterios internos y externos, como la exactitud lógica, la consistencia, la comparación de teorías y la evaluación de trabajos según normas establecidas.

Taxonomía de Bloom

Como se puede determinar, los diferentes niveles se encuentran en orden jerárquico de acuerdo con los procesos cognitivos (Fuller, y otros, 2007). La Taxonomía de Bloom ordena un conjunto de habilidades intelectuales desde un nivel simple hacia la complejidad. Además de ser jerárquico es acumulativo, puesto que para avanzar un nivel el estudiante tiene que dominar el nivel anterior (Barcia Menéndez, Carvajal Zambrano, Barcia Menéndez, y Sánchez García, 2017). En 1956 Benjamín Bloom examinó, a partir del dominio cognitivo, habilidades de pensamiento y objetivos, las mismas que fueron categorizadas y ordenadas; su propuesta va en orden ascendente desde Habilidades de Pensamiento de Orden Inferior (LOTS) hasta las Habilidades de Pensamiento de Orden Superior (HOTS). En el mismo, cada nivel se encuentra descrito por sustantivos (López, 2014; Forehand, 2011; Geoff, 1996; Hyder y Bhamani, 2016; Aliaga, 2012).

En 2001, Anderson y Krathwohl revisaron esta taxonomía, introduciendo dos dimensiones: procesos cognitivos y tipos de conocimiento. Esta revisión implicó el cambio de sustantivos por verbos, resultando en una secuencia ascendente de recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear. Más adelante, en 2009, Andrew Churches (Churches, 2009) actualizó la Taxonomía de Bloom para adaptarla a la era digital, incorporando acciones relacionadas con las tecnologías digitales. La Taxonomía de Bloom en la Era Digital ofrece múltiples ventajas, como facilitar la colaboración a través de redes sociales o mejorar presentaciones con editores de video. Se ha convertido en un marco de referencia esencial para los educadores, permitiendo establecer objetivos de aprendizaje claros y concisos.

En la era de la Revolución Industrial Digital, la Taxonomía de Bloom se ha enriquecido con verbos y herramientas virtuales, mejorando las habilidades de los docentes en la formación.

El trabajo colaborativo, fundamental en la taxonomía digital de Bloom, aporta múltiples beneficios. A menudo, los estudiantes no reconocen que colaborar es una parte esencial del aprendizaje, crucial para enriquecer su proceso educativo. La colaboración implica compartir conocimientos y realizar actividades conjuntas, fomentando el intercambio y la solidaridad. Esto subraya los objetivos clave del aprendizaje, que incluyen el fomento del trabajo en equipo, el desarrollo de habilidades cognitivas como el pensamiento crítico, análisis, síntesis y evaluación, y el aprendizaje a través de la experiencia directa. Además, la cooperación y flexibilidad son esenciales para una efectiva interacción social. Finalmente, la colaboración aumenta la motivación de los estudiantes, haciendo que las lecciones y la búsqueda de información sean más atractivas.

 

Conclusiones

En el ámbito educativo, la Taxonomía de Bloom y su adaptación a la era digital representan un marco teórico y práctico fundamental para el desarrollo cognitivo y colaborativo de los estudiantes. Originalmente propuesta por Benjamin Bloom y posteriormente revisada y adaptada por Anderson, Krathwohl y Churches, esta taxonomía clasifica y organiza los objetivos educativos en niveles de complejidad y especificidad cognitiva. Estos niveles incluyen Conocimiento, Comprensión, Aplicación, Análisis, Síntesis y Evaluación, cada uno representando una etapa progresiva en el proceso de aprendizaje.

La revisión de la taxonomía incorpora un enfoque más dinámico y adaptado a la era digital, donde el conocimiento no solo se adquiere, sino que se construye activamente a través de la interacción y colaboración. Este enfoque resalta la importancia del trabajo colaborativo como un eje central en el proceso educativo, promoviendo habilidades como el pensamiento crítico, el análisis, la síntesis y la evaluación, fundamentales en el desarrollo integral del estudiante.

La colaboración en el aprendizaje, enfatizada en la taxonomía digital, implica un intercambio activo y solidario de conocimientos, promoviendo la cooperación y la flexibilidad. Este aspecto es crucial, ya que prepara a los estudiantes para las relaciones humanas en un contexto más amplio y fomenta una motivación intrínseca hacia el aprendizaje, haciendo que las lecciones sean más atractivas y significativas.

En conclusión, la Taxonomía de Bloom, en su forma original y en su adaptación digital, proporciona un marco valioso para el desarrollo cognitivo y colaborativo en la educación. Facilita la estructuración de objetivos educativos de manera progresiva y adaptada a las necesidades actuales, enfatizando la importancia del aprendizaje colaborativo y las habilidades de pensamiento de orden superior. Este enfoque no solo mejora la experiencia educativa de los estudiantes, sino que también los prepara de manera efectiva para los desafíos y oportunidades del mundo contemporáneo.

 

Autores: Yone Castro, Equipo i360

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Bibliografía

 

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Barcia Menéndez, J. j., Carvajal Zambrano, B. T., Barcia Menéndez, C. R., y Sánchez García, E. G. (2017). El proceso de enseñanza-aprendizaje en la Educación Superior. La dinámica de los componentes didácticos en sistemas de clases. Manabí, Ecuador: Mar Abierto.

Cuenca, A., Álvarez, M., Ontaneda, L., Ontaneda, E., & Ontaneda, S. (2021). La Taxonomía de Bloom para la era digital: actividades digitales docentes en octavo, noveno y décimo grado de Educación General Básica (EGB) en la Habilidad de «Comprender». Espacios42(11), 11-25.

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Fuller, U., Johnson, C., Ahoniemi , T., Cukierman , D., Losada, I., Jackova, J., . . . Thompson , E. (2007). Developing a Computer Science-specific. 152-170. Obtenido de https://www.cs.kent.ac.uk/pubs/2007/2798/content.pdf

Geoff, I. (1996). Bloom’s taxonomy of educational objective. Obtenido de https://kaneb.nd.edu/assets/137952/bloom.pdf

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Hyder, I., y Bhamani, S. (2016). Bloom’s Taxonomy (Cognitive Domain) in Higher Education Settings: Reflection Brief. Education and Educational Development, 3(2), 14. Obtenido de https://www.researchgate.net/publication/311614702_Bloom%27s_Taxonomy_Cognitive_Domain_in_Hig her_Education_Settings_Reflection_Brief

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Pinillo, L. Y. G., Heredia, R. N. G., & Ortiz, E. C. Q. (2022). Aplicación de la taxonomía de Bloom para mejorar la enseñanza-aprendizaje. Sapienza: International Journal of Interdisciplinary Studies3(6), 176-189.