Las Relaciones Sociales en el marco de la Discapacidad Intelectual: Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Este concepto se basa, entre otros aspectos, en la idea de que los humanos tenemos una tendencia innata a buscar y mantener relaciones con otros individuos. Algunos argumentos que respaldan esta afirmación son:

  • DEPENDENCIA EMOCIONAL: Desde el momento en que nacemos dependemos de otros para Satisfacer nuestras necesidades básicas requiere el cuidado y la atención de nuestros padres, cuidadores y/o comunidad. Esta dependencia emocional inicial crea un vínculo que perdura durante toda nuestra vida.
  • NECESIDAD DE INTERACCIÓN: las personas necesitamos interactuar con otros para satisfacer nuestras necesidades sociales, emocionales y cognitivas. El contacto humano, el amor y la comunicación son necesarios para nuestro bienestar psicológico y crecimiento personal.
  • HABILIDADES DE COMUNICACIÓN: los seres humanos tenemos una capacidad única para comunicarnos de formas complejas a través del lenguaje verbal y no verbal. Usamos el lenguaje para expresar nuestras emociones, compartir nuestro conocimiento y coordinar nuestras acciones con los demás. Esta capacidad nos permite formar vínculos sociales, compartir ideas y colaborar en actividades grupales.
  • APOYO SOCIAL: mantener relaciones significativas y apoyo social es fundamental para nuestra salud física y mental.  El apoyo social nos ayuda a afrontar el estrés, superar las dificultades y nos da un sentido de pertenencia. Las personas necesitamos sentirnos parte de una comunidad y ser aceptadas por los demás.

 

Nuestra identidad se construye, en parte, por nuestras relaciones con los demás. Aprendemos sobre nosotros mismos, no solo mediante el autoconocimiento, sino también a través de la interacción y la comparación con los demás. Además, nuestras actividades, intereses y creencias se ven influidas por las dinámicas sociales.

En el caso de las personas con discapacidad intelectual el proceso es el mismo, pero con algunas diferencias; tanto por las características personales como porque el tipo de interacción que el resto de personas genera hacia la persona con discapacidad intelectual. También, en algunos casos podemos observar infantilización, sobreprotección, comunicación más cerrada, evitación de situaciones sociales, configuración de límites interpersonales distintos…

 

En relación con las interacciones sociales, las personas con discapacidad intelectual pueden contar con algunas características o limitaciones comunes:

  • COMPRENCIÓN Y PROCESAMIENTO COGNITIVO: dificultades para entender y procesar la información de manera rápida, especialmente cuando es compleja. Es habitual requerir de un apoyo en la comunicación, mayor tiempo de comprensión o adaptación del contenido.
  • HABILIDADES DE COMUNICACIÓN: las dificultades en la comunicación verbal y no verbal pueden afectar a la capacidad para comprender y expresar mensajes sociales, tanto en relaciones cotidianas como en entornos más formales.
  • MEMORIA: puede verse afectada la memoria a corto plazo, aspecto que también influye en la interacción, por ejemplo, para identificar normas y reglas sociales y su posterior puesta en práctica.
  • GENERALIZACIÓN DE HABILIDADES: el proceso de aprendizaje puede diferir y puede ser habitual que la habilidad aprendida para un contexto o entorno, no se mantenga o transfiera a otras situaciones más complejas o formales.
  • CONCIENCIA SOCIAL: en ocasiones hay dificultades para percibir y/o entender señales sociales, las emociones y cómo manejar esto en la relación con la otra persona. Esto puede guardar relación con la Teoría de la Mente y que las personas con discapacidad cuentan con menores posibilidades de exposición e interacción social.

 

Autores: Gerardo Armero

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