La inclusión tiene que ver no sólo con el acceso del alumnado con discapacidad a la escuela común, sino con la minimización de barreras al aprendizaje y la participación. Los distintos grupos sociales y culturales tienen un sistema de creencias, normas, comportamientos, etc., que pueden mermar sus probabilidades de aprendizaje e intervención desembocando en prácticas exclusivas o discriminantes (Booth et al., 2000). 

¿Qué es la inclusión?

Según la definición que Plena Inclusión ofrece en su Web, existe un continuo entre la exclusión y la inclusión, en el que se pasa por la segregación y la integración. La exclusión, como tal, significa que las personas con discapacidad, por ejemplo, están al margen de la sociedad en general, al igual que ocurre con otro tipo de colectivos. Esta sería la peor de las realidades que componen el continuo. Si aplicamos el concepto a la vida laboral de las personas con discapacidad intelectual, estaríamos hablando de empresas donde no trabaja ninguna persona con discapacidad intelectual. En el siguiente estadio se encontraría la segregación.

Inclusión de personas con discapacidad

Cuando hablamos de colectivos de personas con discapacidad segregados, nos estaríamos refiriendo al hecho de que las personas con discapacidad se desarrollan al margen de la sociedad normotípica, formando sociedades alternativas que se mantienen al margen. Por seguir con el ejemplo propuesto, estaríamos hablando de empresas donde únicamente trabajan personas con discapacidad intelectual. En la integración (paso previo a la inclusión, dentro del continuo), las personas con discapacidad forman una sociedad, dentro de la sociedad normotípica, pero aisladas en una micela. Por ejemplo, una empresa donde trabajan personas con y sin discapacidad intelectual, pero donde todas las personas con discapacidad intelectual trabajan en el mismo departamento, separado del resto de departamentos o áreas. Por último, la inclusión, donde no existen segregaciones de ninguna clase y todas las personas, con y sin discapacidad comparten un mismo espacio y coexisten en la misma realidad compartida. Por poner un último ejemplo, estaríamos hablando de una empresa donde trabajan personas con y sin discapacidad, en donde cada uno/a de los trabajadores/as aporta sus diversos talentos, recibiendo el apoyo que necesite para desarrollarse plenamente y dar lo mejor de sí. 

inclusion en personas con discapacidad

Inclusión educativa

Podemos entender la Inclusión Educativa como una aspiración de todos los sistemas educativos con el objetivo de desarrollar sociedades justas y equitativas, así como solidarias, y democráticas (Echeita y Duk Homad, 2008; García et al., 2021: Juvonen et al., 2019). 

El derecho a la educación no se trata de la garantía de acceso a un sistema educativo, sino a un sistema educativo de calidad en el que se promueva la igualdad de oportunidades

La inclusión educativa es ineludible en el concepto de derecho a la educación, entendiéndola como un requisito del derecho a la educación (Cabrera, 2021; Rodríguez, Izuzquiza y Cabrera, 2020), en el ejercicio de la superación de cualquier barrera que pudiera ocasionar discriminación y exclusión, así como dificultad de participación y aprendizaje. Parafraseando a los mismos autores (Echeíta y Duk Homad, 2008): 

No podría haber calidad sin inclusión, ya que, si la calidad es para todos, un indicador o factor de calidad debiera ser la inclusión. Esto nos lleva a plantear, que las escuelas de calidad por definición debieran ser inclusivas. En la práctica el foco de la inclusión es el desarrollo de escuelas inclusivas, que acojan a todos los niños y den respuesta a la diversidad de necesidades educativas y características que éstos presentan” (pp.1). 

La UNESCO define la educación inclusiva a través del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4) de la Agenda 2030, que tiene como objetivo garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover las oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos/as. La inclusión en este sentido respondería de forma positiva a la diversidad de todas las personas. De este modo, la diversidad como tal, no podría ser comprendida como un problema, sino todo lo contrario, como una fuente de enriquecimiento social y una plena participación en todas las dimensiones en las que nos desarrollamos como seres humanos: educación, familia, trabajo, sociedad, cultura, política, comunidad, etcétera. 

Siguiendo a Rogers (1993) si tratamos de responder a la pregunta de por qué incluir, la primera línea de razonamiento es el argumento de los derechos civiles, ya que la educación segregada es inherentemente desigual y, por lo tanto, una violación de los derechos. 

Inclusión laboral

Si tenemos en cuenta no sólo la educación, sino la inclusión laboral de las personas con discapacidad es sabido que este colectivo suele enfrentarse a la estigmatización por parte de los empleadores/as, lo que deriva en una tasa de empleo significativamente inferior si la comparamos con las personas sin discapacidad. De esta forma, aproximadamente el 15% de la población mundial, es decir, 900 millones de personas en el mundo, presentan alguna tipología de discapacidad, encontrando dificultades para incorporarse a las diferentes dimensiones de la sociedad, entre ellas, la laboral (OMS, 2011). Sin embargo, autores como Sánchez et al., (2021) proponen una serie de indicadores que cuantifican y monetizan el impacto social positivo generado por la implantación de acciones de Responsabilidad Social Corporativa orientadas a la inclusión laboral de las personas con discapacidad intelectual, concluyendo que los niveles de absentismo son inferiores a la media, lo que contribuye a la reducción de estereotipos e incluyen un punto de vista financiero: la inclusión laboral de las personas con discapacidad proporciona un fuerte impacto en la Administración Pública, desde el punto de vista del ahorro como desde el de los ingresos directos, suponiendo además una reducción del nivel de apoyo para este colectivo y contribuyendo marcadamente a la normalización. 

Inclusión, por lo tanto, es un concepto distinto al de integración, la inclusión (social, laboral, educativa) implica el reconocimiento férreo de la diversidad en todas sus formas, y la asunción de que cada persona tiene sus propias habilidades y necesidades, lo que garantizaría la difuminación de la diferencia, y por lo tanto, los compartimentos estancos que la encapsulan, de forma que se establece un sistema social más igualitario, equitativo y productivo donde la diversidad es un valor que, claramente, suma. 

Referencias

  • Booth, T., Ainscow, M., Black-Hawkins, K., Vaughan, M., & Shaw, L. (2000). Índice de inclusión. Centro de los Studios en la Educacion, 1-116.
  • Duk, C., y Murillo, F. J. (2016). La inclusión como dilema. Revista latinoamericana de educación inclusiva10(1), 11-14.
  • Echeíta, G., y Duk Homad, C. (2008). Inclusión educativa. REICE. Revista electrónica Iberoamericana sobre calidad, eficacia y cambio en educación.
  • García, A. C. (2021). Estudio de la metodología inclusiva del programa Promentor aplicada a los títulos de nueva creación en Universidades Españolas (Doctoral dissertation, Universidad Autónoma de Madrid).
  • García, P. S., y González, V. B. (2021). Actitudes del profesorado de Educación Física hacia la inclusión de alumnos con discapacidad. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación, (39), 7-12.
  • Giné, C. (2001, September). Inclusión y sistema educativo. In Actas de III Congreso La Atención a la Diversidad en el Sistema Educativo. Universidad de Salamanca. Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO).
  • Juvonen, J., Lessard, L. M., Rastogi, R., Schacter, H. L., & Smith, D. S. (2019). Promoting social inclusion in educational settings: Challenges and opportunities. Educational Psychologist54(4), 250-270.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). (2011). Informe Mundial sobre la discapacidad. Organización Mundial de la Salud.
  • Rodríguez Herrero, P., Izuzquiza Gasset, D., y Cabrera Garcia, A. (2020). Inclusive education at a Spanish University: The voice of students with intellectual disability. Disability & Society36(3), 376-398.
  • Rogers, J. (1993). The Inclusion Revolution. Phi Delta Kappa Research Bulletin.
  • Sánchez, F. G., Calvo, S. M., Martín, V. R., y Martínez, V. (2021). Propuesta metodológica de indicadores de impacto en RSC para favorecer la inclusión laboral de personas con discapacidad: Un estudio de caso de Futurvalía Multiservicios Empresariales. Prisma Social: revista de investigación social, (35), 91-116.

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