En la sociedad actual, cada vez más diversa y global, es esencial que las escuelas creen entornos de aprendizaje inclusivos que promuevan el éxito de todos los estudiantes. La educación inclusiva es un enfoque pedagógico diseñado para satisfacer las necesidades de todos los alumnos/as, atendiendo a la diversidad.

El objetivo de la educación inclusiva es fomentar un sentimiento de pertenencia y respeto hacia todos los estudiantes, y garantizar que todos ellos/as tengan acceso a las mismas oportunidades educativas. En este texto, exploraremos el papel del profesorado en la creación de entornos de aprendizaje inclusivos, y explicaremos algunas de las estrategias que se pueden utilizar para promover la inclusión en el aula, desde nuestra experiencia.

La educación inclusiva

El primer problema que se presenta a la hora de tratar con el término educación inclusiva es el manejo de un mismo significado. Cuando hablamos de educación inclusiva, ¿todos/as entendemos lo mismo? De esta pregunta pueden surgir ciertos estancamientos en la etiqueta que se observan tanto en contexto nacional como internacional (Slee, 2012., Simón y Echeíta, 2016). 

Una de las principales cuestiones que nos gustaría explicar es que cuando hablamos de Educación Inclusiva (de ahora en adelante, EI), nos referimos a un enfoque educativo que pretende proporcionar a todos los alumnos el mismo acceso a una educación de calidad (Marchesi y Martín, 2014). Este enfoque se basa en la creencia de que todo el mundo tiene derecho a aprender en un entorno seguro y propicio, y que todos los alumnos deben ser respetados, valorados y apoyados en su aprendizaje (Blanco, 2010; García et al., 2017; Alfaro, 2022). La educación inclusiva también se basa en los principios de justicia social y equidad, y trata de eliminar cualquier barrera al aprendizaje que pueda existir por motivos de sexo, raza, etnia, lengua u otros factores (Bonilla et al., 2022; Garolera et al., 2021; Pérez-Maldonado., 2020; Rodríguez Herrero et al., 2020). Por tanto, en este punto, podríamos atender al razonamiento de Simón y Echeíta (2016) y considerar que como tal, no debería ser necesario incluir a la educación, la etiqueta inclusiva, para evitar confundir la educación inclusiva como un tipo de educación. 

La educación inclusiva se diferencia de los programas tradicionales de educación especial en que no se centra únicamente en las necesidades de los alumnos con necesidades especiales. Por el contrario, se centra en las necesidades de todos los alumnos/as y garantiza que todos ellos/as tengan acceso a las mismas oportunidades educativas, fomentando la colaboración entre profesores/as y alumnos/as, y promoviendo el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.

Ventajas de la educación inclusiva

La educación inclusiva ofrece numerosas ventajas tanto a los alumnos como a los profesores. Para los alumnos/as, un entorno de aprendizaje inclusivo puede proporcionarles importantes habilidades sociales como la comunicación, la colaboración, la resolución de problemas y la resolución de conflictos. También puede contribuir a que todos los alumnos se sientan aceptados y valorados, y a que todos tengan acceso a las mismas oportunidades educativas (Mejía, 2020).

La educación inclusiva también puede ser beneficiosa para los profesores. Puede ayudarles a comprender mejor a sus alumnos y a apreciar más la diversidad, desarrollando mejores estrategias de gestión del aula y potenciando la creación de experiencias de aprendizaje más atractivas y eficaces para sus alumnos.

Comprender el papel de los profesores en los campus inclusivos

El papel del profesorado en la creación de entornos de aprendizaje integradores en los campus es esencial. Los profesores desempeñan un papel importante a la hora de establecer el tono de la clase y fomentar un sentimiento de respeto y aceptación de todos los alumnos (Bermúdez y Antola, 2020). También pueden ser decisivos para ayudar a los alumnos a comprender y apreciar el valor de la diversidad y a desarrollar importantes aptitudes sociales y emocionales.

Para crear un entorno de aprendizaje integrador, los profesores/as deben estar dispuestos/as a dedicar tiempo a conocer a sus alumnos/as y a comprender sus necesidades y capacidades individuales. Los profesores/as también deben estar familiarizados con los diferentes enfoques de la educación inclusiva y deben ser capaces de reconocer y responder a las necesidades de todos los alumnos/as.

Estrategias para crear un entorno de aprendizaje inclusivo

En su tesis doctoral, Cabrera García (2021) propone una serie de ítems necesarios para una correcta inclusión de las personas con discapacidad intelectual en entornos universitarios, aplicables igualmente a otros contextos: 

  • Ubicación de los programas educativos en facultades o escuelas donde se realicen estudios de la rama social ya que el centro de interés de los estudiantes universitarios permitirá el intercambio social. 
  • Facilitar los procesos de matriculación. 
  • Mejorar, facilitar o hacer más accesibles las indicaciones de la llegada a los distintos espacios, fomentando el desplazamiento autónomo de todos los estudiantes. 
  • Es necesario crear proyectos en común con estudiantes con y sin discapacidad.
  • Apoyo en la creación de espacios que fomenten las relaciones sociales.
  • Uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación como la Pizarra Digital Interactiva, las tabletas, ordenadores y la gamificación son potenciadores del aprendizaje. 
  • Uso de metodologías de docencia activa, que promuevan la consecución de proyectos a través de tareas prácticas, el uso del aprendizaje cooperativo y técnicas dinámicas como el role playing
  • Acción tutorial para el personal de apoyo. 
  • Reconocimiento oficial de los estudios, siendo éstos de igual duración para todos los estudiantes.  
  • Adaptar el nivel académico empleando los principios metodológicos como los que propone el Diseño Universal del Aprendizaje, la Planificación Centrada en la Persona y la Acción Tutorial
  • Buscar la salida profesional de todos los estudiantes, trabajando en el caso de los estudiantes con diversidad cognitiva, con equipos de empleo con apoyo.  
  • Incluir en el plan de estudios asignaturas que fomenten el desarrollo personal, el pensamiento abstracto, la creatividad y la manipulación. 
  • Es imprescindible ajustar las expectativas del alumnado con la realidad que se presenta una vez terminado el programa. 
  • Realización de campañas y acciones de formación y sensibilización, dirigidas al colectivo más distante, dentro del mundo universitario, de las personas con discapacidad intelectual, como, por ejemplo, el Personal de Apoyo y Servicios, los cargos de responsabilidad o los profesores universitarios. 
  • Conseguir una mayor implicación por parte de los estudiantes sin discapacidad intelectual, en todo el proceso inclusivo de los estudiantes con discapacidad intelectual. Se consideran algunas prácticas como el mentoring, la participación en el aula, los trabajos en equipo, las acogidas o enseñanza del campus, etc. 
  • Traducción de la documentación relevante a fácil lectura, para facilitar las gestiones burocráticas necesarias en los centros. 

El futuro de la educación inclusiva

El futuro de la educación inclusiva es brillante. A medida que las escuelas y el profesorado adoptan la educación inclusiva, podemos esperar ver iniciativas de educación inclusiva más eficaces y exitosas implementadas en las aulas de todo el mundo. En el futuro, también podemos esperar ver un mayor enfoque en la enseñanza asistida por tecnología, así como un mayor énfasis en el aprendizaje socioemocional. Además, cabe esperar que se preste más atención al desarrollo de entornos de aprendizaje respetuosos y al fomento de la comprensión y la aceptación entre los alumnos/as. Un ejemplo de ello es la réplica del Programa Promentor, de la fundación Prodis y la Universidad Autónoma de Madrid, pionero en España, en diversas universidades del ámbito nacional e internacional. 

En resumen

En conclusión, la educación inclusiva es un componente esencial de la creación de entornos de aprendizaje satisfactorios en los campus. Los profesores/as desempeñan un papel importante en el fomento de un entorno de aprendizaje inclusivo, y hay una serie de estrategias y recursos a disposición de los profesores para ayudarles a crear un entorno de aprendizaje inclusivo.

Es importante que los profesores/as conozcan los principios de la educación inclusiva y sean capaces de reconocer y responder a las necesidades de los estudiantes. Ciertamente, es posible que los problemas de tiempo, falta de recursos, ausencia de apoyo o formación, así como la falta de comprensión o las actitudes negativas, jueguen un papel en contra de la consecución de una educación de calidad. En este sentido, los centros y entidades juegan un papel relevante en el apoyo incondicional en el camino de cuerpo docente. Además, es esencial que el profesorado conozca las estrategias y los recursos de que disponen para crear un entorno de aprendizaje óptimo. Con los recursos y el apoyo adecuados, es posible crear entornos de aprendizaje inclusivos en los campus que beneficien a todos los alumnos/as.

Bibliografía 

Alfaro Urrutia, J. (2022). Estudiantes con discapacidad entre inclusión e integración: Revisión sistemática de 10 años de tensiones y contradicciones. Perspectiva Educacional61(1), 152-180.

Bermúdez, M. M., y Antola, I. N. (2020). Actitudes de los maestros ante la inclusión de alumnos con discapacidad. Ciencias psicológicas14(1).

Blanco, R. (2010), (Coord.) Monográfico: El derecho de todos a una educación de calidad Revista Latinoamericana de Educación Inclusiva, 4(2), 25-153. 

Bonilla del Río, M., y Sánchez Calero, M. L. (2022). Inclusión educativa en tiempos de COVID-19: Uso de redes sociales en personas con discapacidad intelectual. RIED. Revista iberoamericana de educación a distancia.

Cabrera García, A., Izuzquiza Gasset, D., y Rivera Duque, E. (2017). El programa Promentor: Innovando tras diez años de historia. Prácticas innovadoras inclusivas: retos y oportunidades.

Cobeñas, P. (2020). Exclusión educativa de personas con discapacidad: Un problema pedagógico. REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación.

García, A. C. (2021). Estudio de la metodología inclusiva del programa Promentor aplicada a los títulos de nueva creación en Universidades Españolas (Doctoral dissertation, Universidad Autónoma de Madrid).

Garolera, G. D., Díaz, M. P., Cajamarca, P. M., y Freire, A. R. (2021). Inclusión de personas con discapacidad intelectual en la Universidad. Revista del Congrés Internacional de Docència Universitària i Innovació (CIDUI), (5).

Iglesias, S. G. (2019). La neurodiversidad en la inclusión educativa de estudiantes con discapacidad. Universidad Ciencia y Tecnología2(2), 51-56.

Infante, M. (2010). Desafíos a la formación docente: inclusión educativa. Estudios pedagógicos (Valdivia)36(1), 287-297.

Lewallen, T., Hunt, H., Potts-Datema, W., Zaza, S., Giles, W. (2015). The Whole School, Whole Community, Whole Child Model: A New Approach for Improving Educational Attainment and Healthy Development for Students. The Journal of school health

Marchesi, A. y Martín, E. (2014). Calidad de la enseñanza en tiempos de crisis. Madrid: Alianza Editorial.

Paz-Maldonado, E. (2020). Inclusión educativa del alumnado en situación de discapacidad en la educación superior: una revisión sistemática. Revista interuniversitaria, 32, 123- 146. 

Rodríguez Herrero, P., Izuzquiza Gasset, D., y Cabrera Garcia, A. (2020). Inclusive education at a Spanish University: The voice of students with intellectual disability. Disability y Society36(3), 376-398.

Simón Rueda, C., y Echeita Sarrionandía, G. (2016). Educación inclusiva: ¿de qué estamos hablando? Her&Mus. Heritage and Museography, 2016, núm. 17, p. 25-38. 

Slee, R. (2012). La escuela extraordinaria. Exclusión, escolarización y educación inclusiva. Madrid: Morata

Autores: Lola Izuzquiza, Yone Castro, Andrés Cabrera, María D´Orey

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